La Unión Europea ha aprobado la Decisión Delegada (UE) 2025/934, que actualiza la Lista Europea de Residuos (LER) para adaptarla al nuevo Reglamento de Pilas y Baterías y será aplicable desde el 9 de diciembre de 2026.
El principal cambio consiste en la creación y modificación de varios códigos LER relacionados con los residuos de pilas y baterías, especialmente las de litio y otras tecnologías cada vez más utilizadas en equipos electrónicos, vehículos y sistemas de almacenamiento energético.
Entre las Pilas y baterías que pasan a ser residuos peligrosos destacan las siguientes:
- Pilas alcalinas → pasan a clasificarse como residuo peligroso (16 06 04*).
- Baterías de litio → pasan a clasificarse como residuo peligroso (16 06 07*).
- Baterías de níquel (NiMH y similares) → pasan a clasificarse como residuo peligroso (16 06 08*).
- Pilas y baterías de zinc, incluidas las de óxido de plata → pasan a clasificarse como residuo peligroso (16 06 09*).
- Mezclas de pilas y baterías → pasan a clasificarse como residuo peligroso (16 06 13*).
Para hoteles, oficinas, comercios, industrias y otras organizaciones que generan pilas usadas, el impacto práctico es limitado.
¿Qué cambia para las empresas?
- Seguir separando las pilas y baterías del resto de residuos.
- Revisar los códigos LER utilizados en sus registros e inventarios de residuos.
- Actualizar la documentación ambiental cuando corresponda.
- Verificar con su gestor autorizado qué códigos deben emplearse a partir de la fecha de aplicación.
¿Qué cambia para los gestores de residuos?
- Revisar sus autorizaciones ambientales para incluir los nuevos códigos LER.
- Actualizar contratos y documentos de aceptación.
- Adaptar los documentos de identificación y sistemas de trazabilidad.
- Gestionar los residuos conforme a su nueva clasificación como residuos peligrosos cuando corresponda.
- Revisar procedimientos de almacenamiento, etiquetado y control documental.
En definitiva, esta actualización busca mejorar la identificación y trazabilidad de los residuos de pilas y baterías, adaptando la normativa a las nuevas tecnologías presentes en el mercado. Aunque para la mayoría de las empresas los cambios serán principalmente documentales, conviene revisar con antelación los códigos LER utilizados y coordinarse con los gestores autorizados para garantizar una correcta adaptación antes de su entrada en vigor.